Si te interesa el té matcha, seguro que ya has oído de todo: que no puede tocar metal, que sabe a pescado, que tiene más cafeína que un café o que solo se toma caliente.
Internet y las redes están llenas de medias verdades que, más que ayudar, confunden.
En este artículo repasamos los mitos más repetidos sobre el matcha y te contamos qué hay de cierto y qué no, para que puedas disfrutarlo con tranquilidad y con toda la información.
Mito 1: “El matcha no puede tocar metal”
Lo que se dice
Se repite mucho que el matcha no debe tocar nada de metal: ni cucharas, ni batidores, ni coladores.
La realidad
Tranquilidad: el matcha sí puede tocar metal y no pasa nada malo.
En la tradición japonesa se usan utensilios de bambú y cerámica por estética, ritual y continuidad cultural, no porque el metal estropee el té. De hecho, en Japón se utilizan coladores metálicos específicos para tamizar el matcha antes de prepararlo.
Lo que sí afecta a la calidad del matcha no es el metal, sino:
- Cómo se conserva (envase bien cerrado, lejos de luz y calor).
- Que sea matcha fresco y de buena calidad.
- La temperatura del agua y la forma de batirlo.
Resumen: puedes usar coladores y cucharillas de metal sin miedo. Elige utensilios que te resulten cómodos… y céntrate en la calidad del té.
Mito 2: “El matcha sabe a pescado”
¿Por qué dicen que el matcha sabe a pescado?
En redes se ve mucho el típico “probé matcha y sabía a pescado / mar”. Eso genera rechazo inmediato.
Qué debería saber realmente un buen matcha
Un matcha de calidad debería tener:
- Sabor vegetal, fresco y limpio.
- Notas umami (como un caldo suave) y cierto dulzor natural.
- Nada de olores rancios, a humedad o a pescado.
Cuando sabe raro o a “pescado” suele ser porque:
- Es un matcha de baja calidad.
- Ha estado mal almacenado (exceso de luz, calor, humedad).
- Lleva demasiado tiempo abierto.
Si eliges un matcha bueno, bien conservado y dentro de fecha, descubrirás que no tiene nada que ver con esa experiencia “marina” que a veces se cuenta.
Mito 3: “El matcha es solo té verde en polvo”
Lo que tienen en común
Matcha y té verde vienen de la misma planta, Camellia sinensis. Hasta ahí, sí: son “primos”.
Lo que hace único al matcha
La gracia del matcha está en cómo se cultiva y se procesa:
- Se cultiva a la sombra unas semanas antes de la cosecha, lo que potencia su color verde intenso y su perfil umami.
- Se elabora a partir de hojas seleccionadas que después se muelen muy fino, tradicionalmente en molinos de piedra.
- Cuando tomas matcha ingieres la hoja entera molida, no solo la infusión, por eso la experiencia es distinta a la de un té verde normal.
Así que no es simplemente té verde en polvo: es un tipo concreto de té verde japonés, con un proceso más elaborado y un resultado sensorial diferente.
Mito 4: “El matcha tiene más cafeína que el café”
Comparando matcha y café
Aquí suele haber mucha confusión, porque se comparan cosas distintas: gramos, tazas, concentraciones.
En general:
- Una taza de café suele aportar más cafeína que una taza estándar de matcha.
- Pero el matcha se siente distinto por cómo combina la cafeína con otros compuestos del té.
La diferencia está en cómo se siente. Muchas personas notan con el matcha:
- Energía más estable y duradera.
- Menos picos y bajones que con el café.
Esto se relaciona con la combinación de cafeína y L-teanina, un aminoácido presente en el té que se asocia a un estado de alerta más calmado.
Como con cualquier bebida con cafeína, la clave está en la moderación y en escuchar a tu cuerpo.
Mito 5: “El matcha solo se puede tomar caliente”
Mucho más versátil de lo que parece
Otro clásico: pensar que el matcha solo sirve en versión “taza caliente estilo ceremonia”. En realidad, es muy versátil:
- Matcha iced latte con leche o bebida vegetal.
- Matcha con agua fría y hielo, tipo refresco.
- Smoothies y batidos con fruta.
- Preparaciones tipo cold brew con matcha agitado en frío.
Solo tienes que disolver bien el polvo (idealmente tamizado) y mezclarlo con agua o leche fría. Es perfecto para el verano o para quienes no son de bebidas calientes.
Mito 6: “El matcha adelgaza por sí solo”
Lo que se oye en redes
Vídeos y posts prometen que “una taza de matcha al día quema grasa”, “matcha milagroso para adelgazar”, etc.
Qué podemos decir con calma. El matcha:
- Tiene muy pocas calorías por taza.
- Puede encajar muy bien dentro de un estilo de vida activo y una alimentación equilibrada.
Pero:
- No es un producto “quema grasa” mágico.
- Si lo tomas con mucha azúcar, siropes o nata, el efecto “ligero” desaparece.
Piensa en el matcha como un aliado dentro de hábitos saludables, no como una solución rápida.
Mito 7: “Como es ‘healthy’, puedo tomar matcha sin límite”
El hecho de que el matcha se considere una bebida interesante a nivel nutricional no significa que puedas tomarlo sin medida.
El matcha contiene cafeína. Si además tomas café, otros tés o bebidas energéticas, es fácil sumar más de lo que tu cuerpo tolera bien.
Si estás embarazada, en periodo de lactancia, tienes alguna condición de salud o tomas medicación, lo más prudente es comentar tu consumo de cafeína con tu profesional sanitario de referencia.
Cómo elegir un buen matcha y evitar muchos de estos mitos
Muchos “problemas” con el matcha se resuelven eligiendo bien:
- Fíjate en el origen y en que se especifique que es matcha japonés.
- Busca información clara sobre el uso: si es para latte, ceremonial, cocina, etc.
- Conserva siempre el matcha: En un lugar fresco y seco. Bien cerrado, alejado de la luz.
Y, sobre todo, prueba distintos perfiles hasta encontrar el que encaje contigo: más intenso, más dulce, más tostado.
Y ahora, a disfrutar del matcha (de verdad)
El matcha es mucho más que un polvo verde bonito para fotos. Es una forma diferente de tomar té verde, con una historia, una técnica y un sabor muy particulares.
Si quieres seguir profundizando, puedes:
- Leer guías para preparar matcha paso a paso.
- Descubrir cuál es el matcha que mejor encaja contigo (para latte, para tomar solo, para repostería).
- Probar packs de iniciación para empezar sin complicarte.
Romper mitos está bien. Preparar la siguiente taza, todavía mejor.