El sabor de las montañas
Cultivado en una zona montañosa de Tenryu, en Shizuoka, este té refleja un paisaje marcado por la altitud, la bruma matinal y las fuertes variaciones térmicas entre el día y la noche. Estas condiciones ralentizan el desarrollo de la hoja y favorecen una mayor concentración aromática, dando lugar a una materia prima de gran finura, profundidad y equilibrio.
En este entorno, la naturaleza imprime un carácter muy particular al té: la frescura del aire de montaña, la humedad de la niebla y el ritmo pausado de crecimiento contribuyen a una expresión limpia, intensa y refinada. El resultado es un té que transmite con claridad el perfil de los grandes orígenes de montaña de Japón.
LA MONTAÑA DE JAPÓN
ORIGEN
Cultivado en una zona montañosa de Tenryu, en Shizuoka, este té refleja un paisaje marcado por la altitud, la bruma matinal y las fuertes variaciones térmicas entre el día y la noche. Estas condiciones ralentizan el desarrollo de la hoja y favorecen una mayor concentración aromática, dando lugar a una materia prima de gran finura, profundidad y equilibrio.
En este entorno, la naturaleza imprime un carácter muy particular al té: la frescura del aire de montaña, la humedad de la niebla y el ritmo pausado de crecimiento contribuyen a una expresión limpia, intensa y refinada. El resultado es un té que transmite con claridad el perfil de los grandes orígenes de montaña de Japón.

FRAGANCIA INTENSA
Perfil en taza
En infusión ofrece una taza elegante y estructurada, con una fragancia intensa y una entrada nítida en boca. Su perfil combina notas vegetales profundas, un umami delicado y una astringencia fina que aporta tensión y longitud sin romper la armonía del conjunto.
A medida que evoluciona en boca, aparecen matices más amplios y envolventes, con una sensación fresca y un dulzor sutil que permanece al final. Es un té de gran equilibrio, con presencia y serenidad al mismo tiempo, capaz de desplegar sus matices con calma y precisión en cada infusión.

Este té se descubre gradualmente. Su complejidad no resulta pesada, sino elegante; su intensidad no es agresiva, sino medida. Esa combinación entre profundidad, definición y finura lo convierte en una referencia especialmente atractiva para quienes buscan tés japoneses con personalidad, origen y una clara expresión del entorno en el que han sido cultivados.
Terruño: Yame, valles con nieblas matinales; reputado por tés de sombra dulces y equilibrados.
Materia prima: Gyokuro ichibancha (primera cosecha) sombreado; selección de tallos finos y hojillas.
Proceso: vapor → secado → tostado corto y preciso para conservar color, dulzor y el matiz verde.
Calidad en taza: límpida, ámbar claro-verdosa; cuerpo ligero y sedoso
Nos gusta por su capacidad de unir intensidad aromática y elegancia en una misma taza. Tiene estructura, longitud y un perfil refinado, con esa sensación de pureza y precisión que define a los buenos tés de montaña. Es una infusión con identidad propia, serena pero expresiva, ideal para disfrutar despacio y apreciar cómo evoluciona sorbo a sorbo.
Es un té de alta montaña y, aunque es fresco y de primera cosecha, su nivel de cafeína no es alto debido a la altitud de las montañas en las que crece.
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